La mayoría de las grandes incubadoras y nacedoras, tipo comercial trabajan a 99°F . Por otro lado, casi todas las incubadoras y nacedoras pequeñas, comúnmente usadas por los criadores de gallos de pelea trabajan a 100°F.
La temperatura es la función de incubación más fácil de controlar, ya que se cuenta con un control que nos permite hacerlo. Sin esta clase de equipos de control sensibles, fáciles de regular y completamente independientes, usted puede tener poco porcentaje de nacimientos, pollos de mala calidad y algunas veces puede usted perder la carga entera. Si su incubadora y nacedora son lo suficientemente grandes para justificar el gasto, es recomendable instalarles alarmas sensibles a la temperatura para que estas le adviertan sobre posible peligro en el desarrollo del embrión.
Las alarmas de temperatura usualmente están construidas con dos sensores. Uno ajustado para disparar la alarma si la temperatura baja de 97 o 98°F. El otro ajustado para disparar la alarma si la temperatura se dispara arriba de 102°F.
Fluctuaciones en la temperatura por cortos periodos de tiempo usualmente no afectan el porcentaje de nacimientos o al pollo, porque la temperatura en el interior del huevo cambia mas lento que el aire adentro de la incubadora. Sin embargo, temperatura constantemente baja puede ocasionar nacimiento tardío o bajo porcentaje de nacimientos. Los pollos pueden presentarse demasiado grandes, con “cuerpo suave” y débiles.
Temperatura constantemente alta ocasionará nacimientos prematuros y bajo porcentaje de nacimientos. En este caso, los pollos se presentan demasiado pequeños (mismo resultado que con baja humedad), mal formados y débiles.
Definitivamente no queremos ninguno de los dos, pero si tenemos que escoger, recordemos que las altas temperaturas pueden ser mucho más dañinas que las bajas. Se puede incubar huevos, por tres o cuatro horas a 90°F sin matar demasiados embriones, pero una temperatura de 105°F, por solo 30 minutos mataría gran cantidad. Mientras más desarrollados, tendremos más muertes a altas temperaturas.
Las incubadoras pueden sobrecalentarse fácilmente si están en un lugar donde los rayos del sol caigan directamente sobre ellas, lo mismo que en cuartos demasiado pequeños o mal ventilados. Máquinas en estas condiciones, cuando están llenas a su capacidad máxima y con ventilación insuficiente, es casi seguro que se sobrecalienten. Esto no implica que la incubadora no debe ser cargada a su máxima capacidad, por el contrario, implica que otros factores deben ser considerados y corregidos antes de que pueda usted tener los mejores resultados de la capacidad de su incubadora.